Rafael Henares
En España estamos viendo un fenómeno tan peligroso como previsible: la derecha política se desliza sin frenos hacia posiciones fascistas. No es un accidente, es una estrategia. Un guión clásico: inventarse un enemigo, señalarlo, culpar de todo y construir sobre esa mentira un relato de “salvadores”.
Hoy, ese enemigo inventado son los migrantes. La campaña es clara: discursos agresivos, bulos en redes, declaraciones racistas y manifestaciones que convierten a personas que trabajan, estudian y conviven en nuestro país desde hace décadas en culpables de problemas que no han creado.
El contraste con la realidad
La Unión Europea reconoce que parte del crecimiento económico de España se debe precisamente a su política de inmigración, a la Ley de Extranjería y a unas condiciones que han permitido la integración de miles de personas de múltiples países. El resultado: cero conflictos estructurales en 40 años.
España necesitó mano de obra, y los migrantes la aportaron. Hicieron los trabajos que nadie quería hacer, levantaron sectores enteros, pagaron impuestos, sostuvieron la Seguridad Social, formaron familias y educaron a sus hijos en escuelas públicas junto a los de todos. Sus hijos son hoy ciudadanos españoles plenos.
Y sin embargo, de repente, la derecha ha decidido que son un problema. ¿Por qué? Porque es más fácil inventarse un enemigo que asumir la incapacidad de proponer soluciones reales a los problemas del país.
Racismo rancio y fascismo reciclado
La estrategia es vieja: se empieza con los migrantes, se sigue con las minorías religiosas y se acaba persiguiendo a cualquiera que piense distinto. La derecha española ha decidido tocar esa partitura, todos juntos, cada día una sigla distinta, pero con la misma melodía: odio, división y mentiras.
No hablamos de conservadurismo clásico. En otros países europeos, la derecha gobierna sin caer en estos discursos, porque entiende que la inmigración es parte de la solución y no el problema. Aquí, en cambio, se normaliza la agresión verbal, se incentiva la hostilidad y se justifica lo injustificable.
Mentiras repetidas, mentiras peligrosas
Se habla de “invasión”, de “islamización”, de “pérdida de identidad”. Todo falso.
En España, el porcentaje de población musulmana es bajo y perfectamente integrado. Ningún país europeo ha sufrido la supuesta islamización que gritan los ultras. Es un bulo, un truco, un arma de manipulación.
Mientras tanto, los datos son claros: los migrantes sostienen sectores esenciales, contribuyen más de lo que reciben y ayudan a mantener un sistema de pensiones que sin ellos se derrumbaría.
La erosión democrática
Lo más grave no es el racismo en sí, que ya lo es. Lo grave es que esta estrategia erosiona la democracia desde dentro: insultos, enfrentamientos, judicialización constante y un clima envenenado donde lo que menos importa es el bienestar de la ciudadanía.
Hoy son los migrantes, mañana seremos todos. Porque el fascismo no se detiene en el primer enemigo inventado: necesita más y más para seguir alimentando su maquinaria de odio.
Conclusión: alerta máxima
En España hemos convivido más de 40 años con migración sin grandes conflictos. Hemos demostrado que la integración es posible y que la diversidad enriquece. Ahora, permitir que el odio se normalice sería un suicidio democrático.
No se trata de idealizar ni de negar que la migración requiere gestión, leyes claras y políticas efectivas. Se trata de defender lo básico: la dignidad humana, los derechos universales y el respeto al otro.
La derecha española ha decidido migrar hacia el fascismo. Y nosotros tenemos que decidir si lo vamos a permitir o si, por el contrario, lo vamos a señalar, frenar y derrotar antes de que sea demasiado tarde.
1. España y la migración en cifras

% de población migrante en España (15%)
Media de la UE (17%)
Países con más migración: Alemania (19%), Francia (18%), Italia (16%)
España está por debajo de la media, nada de “invasión”.
2. Aporte económico

65% aportación a la Seguridad Social
35% prestaciones recibidas
Los migrantes aportan más de lo que reciben.
3. Sectores sostenidos por migrantes

Agricultura: 35% de trabajadores migrantes.
Construcción: 35%
Hostelería: 28%.
Cuidados/servicios domésticos: 40%.
4. Mentiras vs Realidad
| Bulo | Realidad |
| “Nos quitan el trabajo” | Ocupan los empleos que los españoles no quieren cubrir. |
| “Nos invaden” | España está por debajo de la media UE en % migrantes. |
| “Islamización de la sociedad” | No existe. Datos de integración lo desmienten. |
| “Cargan el sistema público” | Contribuyen más en impuestos que lo que reciben. |
5. Línea de tiempo de la integración
Timeline:
- 1980s: llegada masiva para cubrir vacantes en agricultura y construcción.
- 1990s-2000s: regularización, hijos escolarizados.
- 2010s: integración social y cultural.
- 2020s: segunda generación plenamente ciudadana.
No es un fenómeno nuevo, ni conflictivo.