Por Rafael Henares
Vivimos rodeados de palabras vacías, frases de catálogo y discursos de manual que no conectan con nadie. Y es que cuando escribes para aparentar, pierdes la esencia. Cuando hablas para impresionar, pierdes la verdad.
Felipe Alaiz, con su estilo afilado y sin adornos, nos dejó una lección que hoy es más vigente que nunca: escribe como piensas. Es decir, sin disfraz, sin rodeos, sin tanto maquillaje. Con la sencillez de quien tiene algo real que decir y lo dice.
¿Por qué esto también sirve para vender?
Porque las personas no conectan con lo perfecto, conectan con lo auténtico. Y la mejor manera de ser auténtico es vender como hablas. Tal como le explicarías algo a un amigo. Sin tecnicismos innecesarios, sin guiones robóticos, sin miedo a ser tú.
En un mundo saturado de mensajes, lo que rompe la barrera es lo que suena cercano, lo que se siente humano.
Algunos principios que funcionan hoy:
- Escribe como si hablaras con alguien en un café.
Olvida los discursos de superhéroe. Sé claro, sé práctico, sé tú. - Usa palabras que usas cada día.
Si no lo dirías en una conversación, ¿por qué lo escribirías en tu web? - Habla con intención, no con relleno.
Cada palabra debe llevarte al punto. Cada frase debe acercarte a la acción. - Vende con honestidad brutal.
No vendas humo, vende soluciones. Y dilo como lo dirías sin filtro.
Alaiz lo entendió. Nosotros lo aplicamos.
Cuando Felipe Alaiz decía que había que «escribir sin arte», en realidad nos estaba diciendo que el mejor arte es el que no lo parece. El arte de escribir cómo se vive, como se siente, como se piensa. Hoy lo traemos al mundo de los negocios, de las redes, de la venta y del copywriting.
Y te lo resumo así: escribe como piensas, vende como hablas y conquistarás como eres.