María Catalina Jara Vidal

Introducción
En un mundo crecientemente complejo e interconectado, las soluciones especializadas han comenzado a mostrar sus límites frente a los problemas multidimensionales de nuestra época. En este contexto emerge el pensamiento generalista como una forma de abordar la realidad con una mirada amplia, capaz de vincular disciplinas, ideas y experiencias diversas. Este ensayo explora la relación entre el pensamiento generalista, la creatividad interdisciplinaria, el diseño de sistemas y las redes cerebrales involucradas en la generación de ideas originales.
1. Pensamiento generalista: definición y distinción psicológica
El pensamiento generalista se caracteriza por una competencia razonable en múltiples áreas del conocimiento, sin necesidad de una especialización profunda en alguna de ellas. Esta amplitud permite establecer conexiones inesperadas entre campos disímiles, generando una flexibilidad cognitiva ideal para contextos cambiantes.
En el ámbito de la psicología, es importante diferenciar este enfoque positivo de la «generalización excesiva», una distorsión cognitiva que consiste en extraer conclusiones absolutas a partir de hechos aislados. Mientras que esta última limita la comprensión realista de la realidad, el pensamiento generalista la enriquece con multiplicidad de perspectivas.
2. Pensamiento generalista y desarrollo de sistemas
La teoría general de sistemas y el pensamiento sistémico encuentran un aliado natural en el enfoque generalista. Al concebir el mundo como un entramado de relaciones interdependientes, el generalista puede comprender el comportamiento de un sistema no desde una sola variable, sino desde la interacción de sus partes.
Este enfoque permite:
- Identificar patrones comunes entre diferentes disciplinas.
- Diseñar soluciones modulares y adaptativas.
- Anticipar efectos secundarios y retroalimentaciones.
- Optimizar recursos a través de la reutilización de principios generales.
En campos como la ingeniería, la salud, el urbanismo o la educación, esta mirada integradora se vuelve crucial para abordar los retos del siglo XXI.
3. Vinculación con la creatividad interdisciplinaria
La creatividad florece cuando se produce una conexión entre elementos aparentemente inconexos. El pensamiento generalista opera como catalizador de esta conexión, al navegar entre dominios diversos y establecer puentes inusuales entre conceptos.
Esta capacidad de asociación es la base de la creatividad interdisciplinaria, donde convergen saberes técnicos, expresivos, sociales y simbólicos para dar origen a nuevas soluciones, narrativas o productos. Los generalistas, al no estar limitados por los marcos estrictos de una disciplina, poseen una ventaja natural para el pensamiento lateral, la analogía cruzada y la innovación aplicada.
4. Correlatos neurológicos: el cerebro creativo y generalista
Desde la neurociencia, se ha identificado que la creatividad involucra la activación conjunta de varias regiones cerebrales:
- La corteza prefrontal, encargada de planificar, evaluar y tomar decisiones.
- La corteza temporal, relacionada con la memoria y la asociación de experiencias.
- La corteza parietal, que permite la visualización mental y manipulación de conceptos.
- El sistema reticular activador, que regula la atención y el estado de alerta.
Más aún, el pensamiento generalista parece facilitar la coactivación de tres redes cerebrales clave:
- Red neuronal por defecto (imaginación, divagación creativa).
- Red de control ejecutivo (evaluación crítica y organización).
- Red de saliencia (que alterna entre las dos anteriores, según el contexto).
Este equilibrio entre generación espontánea y control cognitivo es lo que permite que las ideas se conviertan en proyectos viables.
Conclusión: una nueva forma de habitar la inteligencia
El pensamiento generalista no es una renuncia a la profundidad, sino una apuesta por la conectividad inteligente entre saberes. En un mundo donde la hiper-especialización puede aislar, el generalismo vuelve a poner el foco en la relación, la interdependencia y la creatividad compartida.
Integrar este tipo de pensamiento en la educación, el diseño de políticas y los procesos creativos puede ser una vía poderosa hacia una sociedad más adaptable, diversa y resiliente. Desde nuestra individualidad, podemos aportar cultivando intereses diversos, manteniendo una actitud de aprendiz permanente y facilitando espacios de cruce entre mundos que rara vez se encuentran.
Porque a veces, lo que estábamos buscando no está en lo profundo de un pozo, sino en el puente que conecta dos orillas lejanas.